viernes, 1 de octubre de 2010

Sin...

Ya no puedo leer tus palabras sin crear desprecio,
sin querer saber nada de ti, sin creerte.
El cielo es el único que quiere abrazarme,
tu tienes tus propios mozos ángeles.
Solo déjame desintoxicarme de ti,
veras que todo será como un perfecto vuelo nocturno con alas usadas,
sin pensamientos suicidas ni tiempos muertos.

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