miércoles, 20 de octubre de 2010

Buenos Dias.

Dios madrugo entre tus piernas desnudas y calientes,
tu boca húmeda hablaba con gran excitación sin decir una sola palabra
y lo fresco de la mañana reposaba junto a tus pies.
Tu sexo que destilaba un bao olor a fresas y café me despertó,
el libido al mismo tiempo hizo labor de entretener tu regreso a la tierra donde faltas pero no tienes permiso de habitar.
Puse el diablo en tu boca y mi ego gemía de placer,
Ángeles danzantes,
Ojos cerrados mentirosos,
Música que hace cosquillas,
El amanecer:
Aun sobre todos los pecados corrompidos,
Comenzó como un viaje de regreso del cielo
o del infierno
o de algún lugar sagrado.

Buen Miercoles

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