Tu Incuria se ha convertido en acrílico
y tengo manchadas las manos con tonalidades color pastel,
disfruto del humo que me destruye pareciendo ser consumido,
miedo de la nada que es mentira, se desvanece en espera imperdonable,
deseoso de la alucinación, junto a un buen álbum de 1995.
Guardo esto en memorias tibias tratando de aumentar la temperatura,
imaginándote como unas especie de toxinas,
expulsándote cada que un dios me tiende en un tablero de ajedrez,
es temprano para mis prioridades, hablándote fingiendo escucharte,
no me dejes tratar,
me gusta pintar y jugar a sentir que el diablo va subiendo por mis brazos,
en 6 horas se desvanecerá hasta que la noche vuelva a ser mi cómplice.
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