Cuando yo muera quiero que sea de amor,
para callar las voces que dicen "de amor no se muere",
cantar con los ojos cerrados,
sonreír con el corazón destrozado,
amarradas las manos,
apuñalado por un órgano palpitante y filoso con la punta llena de veneno,
reír a secas sin sentir tu latido.
Cuando yo muera quiero que sea de amor,
y cambiar la frase en boca de todos los terceros,
aguantar el hambre,
soñar sin dormir,
desear maldad,
platicar con la muerte sobre el cielo del que vengo.
Cuando yo muera quiero que sea de amor,
sin necesidad de chismes misteriosos,
que todo el mundo se entere que es "morir de amor".
Calmado y sin pausas,
sin extravaganzas, no eventos cotidianos,
sin suicidios impresionantes,
solo y simplemente, morir de amor,
como enfermedad terminal,
dolor y placer en tiempo sustancial,
uniforme,
conforme.
Morir de amor.