Ahora duermes a lado mió con tus ojos apagados llenos de cerveza,
que hago con tu cuerpo incitante inmóvil
vendado con miedos hechos mito,
pensando ser tu resaca,
pensando que me quieres,
pensando mejor.
No te vayas de aquí,
no quiero extrañarte imaginando que me persigues…
Se cierran mis ojos en el camino oscuro que dejas y ambicionas
desde este punto de luz que tiene tu nombre,
cerca de la orilla,
donde estoy aguardando.
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