Le he susurrado a otras seis de tu especie tu nombre al oído y sonríen,
gritan, jadean y dicen,
dicen,
dicen.
Pero no cantan,
y es tan bonito escucharlas cantar.
Tu alma, tus fantasmas y tus demonios no se adueñan completamente de ellas,
tu olor que aun conservo en mi almohada hace que cierre los ojos para lamer lo que aun puedo transformar (lo semejante a ti).
El residuo de lo bueno de tu cuerpo se revela en la silla de la esquina,
fumando un cigarrillo, tomando una copa de whisky.
También me sorprendo al darme cuenta que no eres tu
y mantengo mi mente en tu lienzo para no borrarte,
me hundo en este mundo de mortales exquisitos
entonces grito, jadeo, bebo, fumo y canto.
Duermo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario