Siento que la venganza me roza la cara teniendo tu aroma hecho silueta en primer plano, siendo saliva tibia infectando mi sexo,
cuando la noche oscura me llama para brillar y brindar al mismo tiempo,
al unísono de rabia y música tropical,
al sazón de un tequila y vasos de mezcal.
Descanso sin tus cantos,
con tu opera prima absorta de ira,
angustia en tus mejillas palpitantes activas,
y solo cuando el bao de tu piel destila el comienzo de la pasión,
el ir y venir de las plumas en mi almohada,
cantar de mi cama,
rechinido de descansos absolutos,
tiempos muertos finitos,
cultos,
brutos…
En ese instante tu nombre incognoscible triunfalmente me grita muerte.
No hay comentarios:
Publicar un comentario